Las Lìneas del funeral

Las Lìneas del funeral

martes, 18 de octubre de 2011

Capitulo 6








Capitulo 6






¿Merece ser crucificado quien desea serlo?









Recuerdo que las dulces botellas de licor estaban casi en su totalidad eclipsadas por el vacío de mi desesperanza, al igual que las provisiones que poco a poco se estaban evaporando, y por más que tratara de racionarlas me era imposible, debido a la angustia de no encontrar tierra firme. Porque por más que mirara a mí alrededor, todo era parte de un mismo recuadro, inclusive me daba la impresión de estar encarcelada al interior de un gran espejo. Ello me daba mucho miedo, algo me decía que moriría de hambre o de frío, en la más completa soledad.

Es algo tragicómico, pero también recuerdo una extraña sensación de estar llegando al final de mi camino, sentía que el aire se congelaba encima de mis hombros, y que nerviosamente me susurraba levitantes y desafinadas notas de amargura, semejantes a los acordes de un piano maltratado y manipulado por cientos de arañas enloquecidas. Hay fue cuando sentí mi vida acabada y desgastada, realmente dude que en algún momento lograse reconstruirla; porque lo que algún había sido, ya nunca mas volvería a ser, debido a que aquellas memorias de inocencia ya habían sido ultrajadas por la espesa concavidad interior de sentimientos confundidos. Aquellos fueron momentos de mucho sufrimiento, al no poder comprender, ni menos saber el minuto exacto en que todo se me había derrumbado.

Por tanto aquella emoción era como un hacha incrustada en mi cuello, y ya no era capaz de seguir ignorándola.



Mi mente estada retorcida y malherida, pues el haber perdido uno a uno a mis seres queridos y el estar navegando sin rumbo, me daba la impresión de que no pertenecía a nadie, ni menos algún lugar; todo era casual y desechable…y ya la vida no tenia sentido para mi.

Sentía un enorme e insostenible ataque de suicidio; ataque de suicidio que días después se concretaría sin reparo alguno en una realidad diseminada. Pero si hoy tuviese la posibilidad de regresar en el tiempo, no dudaría en volver a ese preciso instante y haberme detenido, pues después de todo lo que he tenido que soportar debido a aquella decisión, puedo sinceramente agregar a los vientos que me arrepiento mucho de haber separado mis venas de su carácter astral. ¿Pero como haber ignorado el desamparo de despegar mi alma de su núcleo terrenal? ¿Cómo?... no lo se… pero fue y es esa misma interrogante la que ahora me hace pasar a hacer el tejido lineal de un susurro surreal, y no solamente eso porque junto con ello, mi sangrienta fisura facial paso a llenar el cojín de mi muerte, con miles de partículas de piel viva. Es hay en donde imagine poder oler los colores, y tocar los olores, pero en realidad solo estaba nadando por los últimos reflejos solitarios de mi vida, mientras suplicaba el destierro de mi orfandad depresiva. Oh!... malditos pedazos de luceros vacíos que me nublaron hasta el punto de conseguir que cortase mis hilos carnales con un torbellino de cristales unidos.



Lo que en un principio prometía ser mi último viaje, en realidad seria el inicio de una eterna maldición, llena de contrastes aguijoneados a los lados más ocultos de la mente. Soy y fui deseo. Un deseo maleducado y poco dúctil, que me llevo a volar por senderos podridos o tal vez tan solo parajes mimetizados. Ahora solo inhalo lo pasado, queriendo borrar lo besado, golpes y más golpes emocionales que no cesan de halagarme y hundirme más y más en mi depresión. Vomitaría en mi piel, si aun la tuviera cercana a mi realidad, pero solo puedo seguir adsorbiéndola… me convierto en el humo de mis sonrisas despechadas, mientras me contemplo en penumbras. Soy y seguiré siendo mi pasado, porque me atemoriza el presente y el futuro.

Cabellos ignotos que me llenan de regocijo sucio y momentáneo. Cabellos de dolor enfermizo. Necesito un descanso en los brazos animados de mis glorias internas; no puedo seguir nadando en papel mojado por labios libidinosos. “Lamento” es el nombre de mi larga canción a seguir, y mis fantasmas son sus notas apocalípticas, que gracias a ellas ya no escucho ni mi voz y solo obtengo decapitantes susurros.



Aaaahhhhhh…. Quisiese morir, ya no puedo mas, lo digo y lo sostengo; tengo tanta agonía en mi alma que ya es una roca muy pesada, quiero morir realmente porque soy un árbol junto a un río que día a día se pudre y se ahoga con el agua que moja su cubierta, y deja sus raíces al descubierto. Esas raíces que no me dejan caer en el río y perderme en el olvido. No quiero seguir recordando, no quiero que nadie sepa que existe tal nivel de dolor, el dolor de caer mil veces y estar obligado a sostenerse en pie, puesto que ya no lo disfruto; ya mis memorias están bañadas con sangre espiritual, mis sesos son como una calabaza ahuecada y dejada muchos días al sol, ya no puedo sostener mas mis recuerdos dolorosos, ¿cuando va a terminar? ¿Es acaso mi lamento invisible?... ¡Quiero morir! pero no puedo volver a suicidarme. Y he aquí donde mi irrealidad comienza y termina, sin que nadie pueda olerla, ni presentirla.





-- Toc – Toc

-- ¡Ese sonido! – es Koskenniemi golpeando la puerta

-- Permiso desconocida, soy yo Koskenniemi y deseo entrar a la habitación, siempre tan silenciosa pequeña, sabes eh tomado una determinación que te incluye a ti y a todos los cadáveres encontrados en esta sala… la decisión es poner fin a mis días, volándome los sesos con una de mis escopetas, pero no sin antes hacer arder esta casa, para que así mi cuerpo se convierta en cenizas y también para no dejar rastros de ustedes. El lamento ya toco mi alma, pues siento que mi vida ya es solo una mugre que danza entre la orfandad del pecado. Descuartizare mi ilusión humana tan rápido que nadie sabrá nunca como recordarme, solo podrán invocar el réquiem de mi sombra. Y ustedes cadáveres pasaran a ser una brisa perdida en el pico de una montaña sepulcral o un vomitorio puñado de células humeantes, queriendo adelgazar la fresca evocación del polvo ordenado. Sea como sea, ello de una forma u otra, me hace sentir mucho miedo, porque ya no distingo entre lo que es real y la fantasía; puesto que ahora solo soy un piano mental nutrido de finales… así que esta será nuestra última noche de pasión, a causa de que luego de acabar en ti, me volare los sesos, y prenderé fuego a esta casa; y eso comenzara en el momento que introduzca mi erección humana entremedio de tu seca y endurecida vulva; y eso será… ¡ahora! ¡Ja – ja – ja!...




                                                                      FIN

              























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